El pasado 19 de julio, un heterogéneo grupo de misfits lograba en Nueva Jersey la segunda estrella para todo un país. Sin ánimo de ponerse a su altura, pues, como podrán ver, la siguiente hazaña está ligeramente por encima, el pasado 10 de octubre y con la acreditación de prensa denegada llegaba a Sitges un zagal dispuesto a obtener en la pechera el equivalente a una segunda estrella mundialista. Que, para el caso, ¿sería un simio?
Sea como fuere, y aunque la 59° edición del Festival de Sitges hubiese dado comienzo un par de días antes, ese 10 de octubre rodó el celuloide para quien esto escribe y, por consiguiente, para todo el equipo de Rock and Films. Una panoplia de más de doscientas propuestas de género fantástico se abrió ante él, dispuestas a dejarle las retinas hechas picadillo. Menudo acierto eso de regalar colirio a la salida de las sesiones del Auditori.

59º edición de Sitges – Número 19: ´What happened to Doris?´.

Por cosas como ´What happened to doris?´, de Nick Simon, nunca será viable una versión fidedigna a lo acontecido en la vida de, pongamos: Ed y Lorraine Warren. O lo más fidedigna posible, al menos. En esta cinta, liderada por Heather Graham, el tal Simon intenta vestir de realismo el caso que inspiró el ya clásico de culto ´El ente´ (Sidney J. Furie, 1982). Aunque, en última instancia, este extraño episodio en la agitada vida de Doris Bither lo único que acaba logrando, más allá de otro anodino exploit del cine de James Wan, es generar tedio y lugares comunes. Claro farolillo rojo de este Sitges 2026.
59º edición de Sitges – Número 18: ´DreamQuil´.

Nueva y olvidable variante de ´La Sustancia´ (Coralie Fargeat, 2024) con Elizabeth Banks a lomos. Un poco como ya pasara con ´Skincare´ (Austin Peters, 2024). El aroma a distopía sci-fi tragicómica de Ray Bradbury pasada por el tamiz estético compulsivo de Wes Anderson que tiene esta ópera prima de Alex Prager; o un resultón reparto, completado por primeras espadas de la talla de John C. Reilly o Juliette Lewis, no salva un film al que, paradójicamente, le sale peor romper el esquema que va prefigurando el espectador que seguirlo.
59º edición de Sitges – Número 17: ´Hot Spot´.

Definitivamente, esta 59º edición del Festival de Sitges no ha sido el mejor muestrario en lo que a la ciencia ficción respecta. O al menos a la sci-fi en su variante más pura. ´Hot Spot´, de la polaca Agnieszka Smoczynska, es solamente el clavo definitivo en la tumba del género. Otra distopía, aunque esta de tintes más posapocalípticos que ´DreamQuil´, llega al festival. Pretendiendo además sentar cátedra sobre el avance de la I.A. o las fake news. Aunque lo único que acaba logrando la realizadora, bajo la coartada de conceptos en boga y rimbombantes palabros, como cyber witch, que acaban quedándose en agua de borrajas, es un plano thriller con querencia por lo trash, camp y hortera. Atención a los looks de Andrzej Konopka, su protagonista. Dignos de disfraz para Halloween.
La pobre Noomi Rapace pasaba por ahí, por cierto.
59º edición de Sitges – Número 16: ´11´.

Primera de las varias producciones patrias que aparecen en nuestro repaso a lo ojeado por Sitges en este 2026. O última, según quieran verlo. Y jugando además una baza que ha regido desde la sombra esta edición del certamen. La mal llamada fiebre de la cabaña.
´11´, primer largometraje de las hermanas Claudia & Paula Serra, es un blandito y poco inspirado ahijado de esos thrillers psicológicos de aislamiento con críos diabólicos que practican Veronika Franz & Severin Fiala. De hecho, llama la atención comprobar cómo esta obra podría ser, sin problemas, al menos temáticamente, una prolongación espiritual de ´La cabaña siniestra´ (2019). En lo que a atrevimiento se refiere, ya no tanto. Lo de dejar a críos como un coladero llegará en la parte noble de este top. Única película filmada en catalán de este Sitges, por cierto.
59º edición de Sitges – Número 15: ´Wash away´.

El J-horror llegó a esta 59º edición de Sitges, entre otras propuestas, de la mano de Takuya Miyahara y su ´Wash away´. Obra no recomendable ver con sed.
Siendo completamente honestos, y aunque sí deba ir incluida ahí, la etiqueta de J-horror le queda algo grande a esta ópera prima que vimos en primicia, ya que ni siquiera en Japón se ha estrenado aún. Miyahara ahonda en la falta de compromiso de las nuevas generaciones con un film de hoteles con encanto que, pudiendo, nunca acaba de lanzarse sin miedo a pulsar la tecla del terror. Le interesa más el drama slow burn o el thriller psicológico. Hay imágenes potentes y elementos atractivos, pero que una cinta de poco más de setenta minutos se haga lenta y pesada, es demasiada condena.
59º edición de Sitges – Número 14: ´Histoires de la nuit (The birthday party)´.

Léa Mysius se aproxima en ´Histoires de la nuit (The birthday party)´ al David Cronenberg de ´Una historia de violencia´ (2005), pero lo hace con muy poca fortuna. A medio camino entre la home invasion y el thriller de personaje con pasado turbio y olvidado que vuelve para poner patas arriba su idílico nuevo mundo, a este quiero y no puedo le pesan varias cosas. Su excesiva duración, la pobre concepción de la tensión o un guion plagado de personajes mal desarrollados y situaciones peor resueltas. A pesar de ello, logró la película convencer al jurado lo suficiente como para concederle a Benoit Magimel un premio interpretativo. Segundo asalto de este ranking Sitges 2026 a esa fiebre de la cabaña de la que hablábamos antes a raíz de ´11´.
59º edición de Sitges – Número 13: ´Las hijas´.

En la senda de ’11’ e ‘Histoires de la nuit (The birthday party)’, y también de resultado más que discutible, aun siendo la más atinada de las tres, camina ‘Las hijas’. Daniel Romero debuta en el largo con un thriller coral de secuestros, algo a rebufo de ‘La Mesías’, que marcha de más a menos fruto de lo reiterativa que torna tras cierto plot twist. A partir de tal punto de inflexión, deriva la obra en una desnortada segunda mitad totalmente esclava del golpe de efecto fácil en relación a unos personajes que ya han dejado de importarte.
Salvando las distancias, ‘Las hijas’ merodea thrillers tipo ‘Musarañas’. Fundamentalismos sectarios y gente amoral, atención a Karra Elejalde, comprimidos entre cuatro paredes. Aunque esperemos que Daniel Romero tenga un pelín más de suerte y recorrido en nuestra industria que Esteban Roel & Juanfer Andrés.
59º edición de Sitges – Número 12: ´Zi´.

De las varias cosas que pretende Kogonada en ´Zi´, la única que acaba funcionando es la carta de amor a la ciudad de Hong Kong. El resto —low sci-fi existencialista, vertiente romántica queer, tesis contra el suicidio— se quedan a medio gas, cuando no entran con calzador. La intención no era mala, eso sí. Kogonada usa ´Zi´ como bálsamo tras el artificio —y las jaquecas— que supuso currar a sueldo de una major hollywoodiense en ´Un gran viaje atrevido y maravilloso´ (2025). Pocos medios, equipo, días de rodaje y actores comandan una obra prácticamente homemade y de tinte experimental que, por contra, se empacha de mensaje.
59º edición de Sitges – Número 11: ´Company´.

De un experimento a otro. Este nos lo plantea un Casey Affleck que tuvo a bien avisarnos ya en el discurso de presentación de esa condición de su tercer largometraje. También nos invitó a tener paciencia. ´Company´ aborda varias líneas temporales en formato historia dentro de historia y dentro de historia, un poco a modo de homenaje a la narración oral, en un árido y exigente drama sobre la condición humana que habría funcionado mejor en formato audiopodcast. El elemento fantástico no lo desvelaremos. Dejamos la sorpresa para todo aquel que se atreva a dejarse llevar por el Casey Affleck más storyteller.
Generalmente, colocar el sustantivo «experimento» delante de una obra parece que sirve ya para justificar todo posible defecto. Y ´Company´ tiene bastantes. Pero tampoco queremos condenar del todo una tan imperfecta como osada propuesta que cuenta en su reparto con actores de la talla de: Nick Nolte, Ben Mendelsohn o Scoot McNairy.
59º edición de Sitges – Número 10: ´Titanic ocean´.

No aparcamos del todo el concepto experimento para hablar de este sosias formal de ´Avatar: El sentido del agua´ (James Cameron, 2022) que es ´Titanic ocean´, solo que en versión de acuario. Nos encontramos aquí una especie de soft ´Élite´ con sirenas y en plan realismo mágico que, más allá del extraño magnetismo escénico logrado por Konstantina Kotzamani en las generosas coreografías acuáticas, poco más entrega. De ahí quizás el premio a mejor fotografía. ¿Podría haber algo aquí de crítica a la prostitución, o es una simple y llana fábula de esteta? Vaya usted a saber.
59º edición de Sitges – Número 9: ´Onslaught´.

Adam Wingard & Simon Barrett vuelven al universo de ´The guest´ (2014) —hay que estudiar si esto es una vulgar y postrímera argucia de marketing o tiene verdadera función— con ´Onslaught´. Inferior continuación espiritual de aquella, con Adria Arjona en plan Rambo, que acaba condenada por caer en varios de los defectos de la de 2014 perdiendo a su vez muchas de sus virtudes. Soldados mejorados, estilazo, humor cafre y actioner con tintes de terror vuelven a abrazarse en una propuesta demasiado obcecada por construir lore al precio que sea. No es tan cachonda y gore como se cree, pero se puede disfrutar. Eso sí, a Wingard cada vez lo vamos a mirar más con lupa.
59º edición de Sitges – Número 8: ´Nightborn´.

Hanna Bergholm replica la fórmula de ´Ego´ (2022) en ´Nightborn´, solo que con menos fortuna que allí. La oscilación extrema del tono, pasando de la broma a la puñalada en cero coma; o ese estirado gimmick del bebé que, tras hora y media, acaba no siendo nada más que eso, lastran este negro manifiesto acerca de la maternidad y sus efectos secundarios liderado por una Seidi Haarla estupenda. Un cierto aroma a ´Border´ (Ali Abbasi, 2018) emana ´Nightborn´ durante gran parte de su historia. Senda que en última instancia Hanna Bergholm desecha en pos de un desarrollo del misterio más simplista, cercano a ´Unwelcome´ (Jon Wright, 2022) o comedias del estilo. Si es que incluso llegamos al punto del running gag.
59º edición de Sitges – Número 7: ´Teenage, sex and death at Camp Misma´.

En ´Teenage, sex and death at Camp Misma´ Jane Schoenbrun expande las obsesiones de su anterior obra, ´El brillo de la televisión´ (2024), solo que con la aspiración de acercarse a una mayor audiencia. Los temas ya abordados allí vuelven a la palestra en este homenaje/tratado sobre el slasher clásico, en su vertiente además saga inacabable, que intenta equilibrar tesis y goce en similar medida. Aunque acaba siendo inevitable que, quieras lo uno o lo otro, termines sintiéndote entre engañado y confuso. Hannah Einbinder y Gillian Anderson lideran un festival de metacine, surrealismo a lo Lynch, #MeToo, gominolas y pulsiones primarias en una obra que, con los revisionados, irá ganando.
59º edición de Sitges – Número 6: ´Forbidden fruits´.

´Forbidden fruits´, aka El show de Victoria Pedretti, es ese trocito de fruta escarchada que te comes con gusto a pesar de no soltarse la melena —en lo que el fanático de Sitges viene buscando a Sitges, al menos— hasta bien entrado ya el tercer acto, fruto de preservar la dichosa ambigüedad. Un defecto que también le pesa a ´Titanic ocean´, solo que a esta cinta de Meredith Alloway, que cambia sirenas por brujas, su condición final de divertidísimo guilty pleasure acaba excusando cualquier posible losa.
59º edición de Sitges – Número 5: ´Les ames en peine (The ones who grieve)´.

La esencia del cine zombie, esa que reza: la auténtica maldad no reside en los muertos, sino en los vivos, se erige como inesperado e incluso involuntario mágnum opus en ´Les ames en peine (The ones who grieve)´. Entre eso y el fanatismo religioso más exacerbado, con ciertas dosis de new french extremity, orquesta Quarxx una épica y provechosa historia de emancipación femenina por las malas. Aunque hay que admitir que entre los injertos de contexto, la innecesaria poscréditos y el patillero montaje final, ese que recapitula a lo peli de ´Saw´, se estropea ligeramente este, por lo demás buen pastel enclavado en un entorno rural, pandémico y con estrictas normas como en ´Cuando acecha la maldad´ (Demián Rugna, 2023).
59º edición de Sitges – Número 4: ´Sanguine´.

La gran triunfadora de esta 59º edición del Festival de Sitges no tiene fuelle suficiente como para alcanzar el top-3, pero sí para arañar un muy digno cuarto lugar. Una Marion Le Corroller con ganas de juerga body horror, y en plan médico residente de Julia Ducournau y Coralie Fargeat, no deja títere con cabeza en ´Sanguine´. Cruel y negra sátira, con filia por la metáfora de brocha gorda, en torno a la diatriba: trabajar para vivir o vivir para trabajar. Mara Taquin se entrega en cuerpo y alma en esta historia con prólogo y epílogo dotados de vida propia.
59º edición de Sitges – Número 3: ´Buddy´.

Segmento perdido de ´La Visión y la Bruja Escarlata´, solo que en clave ´Doctor Strange en el Multiverso de la locura´ (Sam Raimi, 2022) y con críos. Eso es ´Buddy´, ópera prima de Casper Kelly. El efecto dosmil y esos miedos infantiles que te acompañan ya de adulto, muy a lo Stephen King y su «It», alimentan esta gamberrada en formato sitcom infantil capaz de sorprender a pesar del bombardeo en medios con ella desde que se viera allá por enero en Sundance. Un cierto aire a la saga ´Terrifier´ de Damien Leone, con esa figura teóricamente cándida que acaba tornando en malévola, también acompaña a esta cinta que confirma lo que le van las movidas temporales a una Cristin Milioti en modo el James Woods de ´Videodrome´ (David Cronenberg, 1983). Quizás no todo termine de estar bien hilvanado, pero a tope con ´Buddy´.
59º edición de Sitges – Número 2: ´No rest for the wicked´.

´No rest for the wicked´, no confundir con la de José Coronado, es un intimista y trágico relato de amor queer entre pescadores nórdicos, enclavado a mediados del siglo XIX, que, en su segunda mitad adquiere tintes de folk horror oscuro y maldito que se te pegan a la piel. Un poco como si ´Brokeback Mountain´ (Ang Lee, 2005) la filmara el Robert Eggers de ´La bruja´ (2015) o ´El faro´ (2019). Superstición y creencias se entrelazan en una obra a la que probablemente le pese lo desequilibrada que anda entre sus dos partes, pero Kasper Kalle mantiene el tipo bastante dignamente dado un cambio de tono tan brusco de por medio. Estupendo Pilou Asbæk, por cierto.
59º edición de Sitges – Número 1: ´5 minutos más´.

´5 minutos más´ es una de las joyas de este Sitges. Y muy fuera del radar, incluso para los paladines del fántastico con butaca arrendada durante el festival. Comedia de terror liminal, algo en la senda del M. Night Shyamalan de ´Tiempo´ (2021), que obra magia tanto a nivel guión como en dirección o elenco. Berto Romero & Javi R. Caldera se meriendan a los Kane Parsons o Genki Kawamura de turno en una obra de fondo muy chungo que merecía sección oficial. Y atención a Javier Cámara, premio incluido en San Sebastián. Cinta imprescindible cuando se estrene por estos lares, allá por enero de 2027.