Junio nos ha deparado dos grandes retornos. Trece años después, José Mourinho ha vuelto al banquillo del Real Madrid. Mientras que dieciocho más tarde Steven Spielberg ha hecho lo propio, solo que respecto al cine de extraterrestres, con ‘El día de la revelación’. Cifra que asciende a veintiuno si tenemos en cuenta el pequeñísimo detalle, revelado estos días, de que Spielberg nunca quiso que la cuarta entrega de Indiana Jones tuviese aliens. Ahora llega la gran revelación. Si hace, pongamos que un mes, me dicen que iba a erizarme los pelos de la nuca más la primera vuelta que la segunda, me hubiera reído en la cara del espabilado que hubiese soltado semejante boutade. Pero sí. El retorno del fútbol español a los tiempos del «plata o plomo» me ha escalofriado más que la vuelta del rey Midas de Hollywood a la temática extraterrestre.

Josh O’Connor, Emily Blunt, Colin Firth, Eve Hewson, Wyatt Russell y Colman Domingo encabezan ‘El día de la revelación’. Thriller conspiranoico de aroma setentero y totalmente conectado con no pocas problemáticas actuales que no he recibido con el entusiasmo que muchos de sus ingredientes invitaban. Tampoco con odio, ¿vale? La vía de en medio. David Koepp escribe una historia del propio Steven Spielberg, otro gran retorno, que tomó tierra en los cines el pasado 12 de junio.
´El día de la revelación´ me entusiasma más mientras escribo sobre ella que cuando la vi.
Mientras todos esperábamos que ‘El día de la revelación’ conectara, aunque fuese en espíritu, con obras como ‘Encuentros en la tercera fase’ (1977) o ‘E.T. El extraterrestre’ (1982), resulta que no. Steven Spielberg tenía otros planes. Construir, por ejemplo, un nuevo alegato en pos del periodismo, como ya hiciera hace casi una década en ‘Los archivos del Pentágono’ (2017). Una oportuna y necesaria inyección de vitaminas al muy necesitado cuarto poder que, aun enalteciendo la propuesta, descoloca. Las dichosas expectativas, una vez más.

Con ese espíritu desata Spielberg en ‘El día de la revelación’ un thriller conspiranoico que empieza in media res y ya no se detiene hasta sus apoteósicos minutos finales. Y ese entrar en la partida, o en el correcalles, con los jugadores ya colocados y las cartas ya repartidas, hace que cueste horrores implicarse con ellos más allá de lo básico. Ya estén en un lado de la historia o en otro. Son meros recipientes mediante los que el cineasta pretendía llegar a un punto concreto. Y vaya si lo hace. Pero ni Emily Blunt ni Josh O’Connor ni Colin Firth o Colman Domingo, y aquí extiendo la crítica también a sus interpretaciones, me han interpelado. ¿Es culpa de Spielberg? ¿O quizás del guion de Koepp? No. Lo más seguro es que la culpa sea mía como espectador.
A partir de ahí, un Steven Spielberg al que, en lo técnico, poco se le puede reprochar una vez más, entrega dos horas largas que van de la acción envuelta en misterio a la ciencia ficción más humanista. Arribando a una parte final de hondo calado, bastante en la senda de ese lazo final que le pusiera Damien Chazelle a su ´Babylon´ (2022). Y ya digo, todo ello potentes elementos que, según los detallo aquí, me entusiasman bastante más de lo que, por desgracia, lo hicieron mientras veía ´El día de la revelación´.

La verdadera revelación.
Antes mencionaba el asunto del hype, o las expectativas, y sobre ello hay una idea que no logro que me abandone. Voy con ella. ¿Qué hubiera pasado si ´El día de la revelación´ no se hubiera vendido como la nueva de extraterrestres de Steven Spielberg, dejando la sorpresa a modo de fina cortina que cada espectador va descorriendo poco a poco según avanza la trama? Vamos, eso que hace el guion de David Koepp. Esa sí que hubiera sido toda una revelación. Y acorde al efecto que creo quiere generar Spielberg con su película.
Porque, a ver. Thriller, acción, conspiraciones, secretos de estado… ¿De verdad era indispensable meter el factor alien en el tráiler para construir uno? Máxime cuando incluso ninguno de los carteles principales de la obra tiraba del asunto, al menos a las claras. Tengo asumido que para levantar una campaña de marketing, y más en estos tiempos convulsos, sí era necesario. Pero esa sorpresa que nos hubiéramos llevado si el elemento sci-fi hubiese llegado como invitado sorpresa y no como anfitrión inequívovo, creo que hubiera disfrazado muy bien un thriller muy clasicote que no acabará siendo plato de buen gusto para muchos. Entre los que me incluyo.

Generalmente, los extraterrestres siempre han sido el medio mediante el que Spielberg ha hablado de otras muchas cosas. Su familia y su infancia habitaban en el fondo de armario de ‘Encuentros en la tercera fase’ o ‘E.T. El extraterrestre’. Incluso esa ´La guerra de los mundos´ (2005) tan post 11-S tenía su doble lectura. Aquí, en ´El día de la revelación´, y con unos EE.UU. que cada día que pasa se hunden más y más en el fango, también está el cineasta usando a los aliens para hablar de cosas que, desde luego, poco o nada tienen que ver con aliens. La llegada de este derechazo a la jeta con, por ejemplo, la palabra Epstein tatuada en sus nudillos, un poco a lo Robert Mitchum en ´La noche del cazador´ (Charles Laughton, 1955), descoloca tanto como se agradece. Aunque muchos probablemente esperábamos algo más ligero y sin coartadas.
Nuestra valoración:
