El banquero

Crítica de ‘El banquero’ (2020). Cuando el talento no es suficiente

Un famoso exfutbolista, el día de su presentación como jugador dijo: “correré como un negro para vivir como un blanco”. Esta frase bien podría resumir el recorrido vital de Bernard Garrett (Anthony Mackie), personaje sobre la que George Nolfi (guionista de películas como ‘El ultimátum de Bourne’ y ‘Ocean’s Twelve’) construye ‘El banquero’ (estreno de Apple TV+), su tercer y más destacado largometraje hasta la fecha. Nolfi toma una historia potencialmente aburrida para, con un cursillo atropellado de matemática financiera mediante, levantar un drama contundente. Empleando recursos propios de la comedia y el thriller, orquesta una denuncia social muy dura, destacada a partir de elementos pedagógicos bien hilvanados.

América años 50. Garrett y Joe Morris (Samuel L. Jackson) unen esfuerzos para convertirse en empresarios de éxito. Vivir su particular sueño americano. Son personalidades muy diferentes. Morris ha llevado siempre una vida acomodada, ha saboreado el éxito y le va de fábula. Garrett por contra es oriundo de Texas. Para cambiar su destino ha de seguir el consejo que da en ‘Django desencadenado’ el personaje que interpreta  Christoph Waltz tras liberar a unos esclavos: ”emprender camino hacia otra zona más progresista de este país”. Una parte dónde al menos, la discriminación hacia los negros no esté respaldada por las leyes.

Samuel L. Jackson y Anthony Mackie lucen en perfecta armonía

El banquero

En la ciudad de Los Ángeles (California) emplearan su talento para triunfar en el negocio inmobiliario. ‘El banquero’ tiene ritmo. Los pormenores de cómo la pareja protagonista cimienta su éxito, están contados con sutileza y gracia. Se aleja del maniqueísmo. Burlar al sistema quizá sea fácil en comparación con la ardua empresa de sortear el comportamiento de una comunidad acostumbrada a la segregación.

Poniendo al límite sus capacidades y apelando a la suerte, su siguiente paso será comprar dos bancos en la América profunda. Prestar dinero a la gente de color para que puedan prosperar. Sin embargo, que dos afroamericanos sean parte nuclear del entramado capitalista es harina de otro costal. Palabras mayores. Nolfi aprovecha el carisma de la pareja protagonista para colocar su mensaje. La socarronería con pies en la tierra de uno y la ambición barnizada de idealismo del otro, se complementan a la perfección. Vale en los negocios. También en el cine.

Tráiler de ‘El banquero’

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