BlumHouse prosigue con su reformulación de los monstruos clásicos de la Universal —entre otras reformulaciones que se trae entre manos—; y tras el hombre invisible y el hombre lobo, ahora le toca el turno a uno de los más estimulantes de la recua de personajes: la momia. El encargado esta vez de hallar el sarcófago y abrirlo, para deleite del personal, es Lee Cronin. Y la jugada no puede haberle salido mejor a Jason Blum. Un hábil Cronin prolonga en ‘La Momia de Lee Cronin’ los cínicos y físicos trucos que ya usara en ‘Posesión infernal: El despertar’ (2023). Convirtiéndose por el camino en el tercer hermano Philippou. El Philippou bueno. Jack Reynor, Laia Costa o May Calamawy comandan ‘La Momia de Lee Cronin’, cinta que llegó a los cines el pasado 17 de abril.

BlumHouse insufla nueva vida a los monstruos clásicos de la Universal.
Muchas cosas han cambiado en poco más de un año. Otras, por desgracia, no tanto. El universo monstruoso de BlumHouse, esta vez de la mano de Warner, da en el clavo con ‘La Momia de Lee Cronin’. Justo cuando hace trescientos sesenta y cinco días tocaba dedo de la mano con aquella ‘Hombre Lobo’ (2025) de Leigh Whannell que, contra viento y marea, defendemos. En cambio, el Atleti sigue perdiendo partidos esenciales de la temporada en dramáticas tandas de penaltis mientras la gente sigue comportándose como auténticos neandertales en los estadios de fútbol. Una de cal y otra de arena.
La cosa no empezó mal para Jason Blum en su acometida a los monstruos clásicos de la Universal. ‘El Hombre Invisible’ (2020), también de Whannell, se ganó el favor del público y de la crítica en un inesperado giro de los acontecimientos. Luego ya, el licántropo, pues bueno… Y ahora llega la egipcia vendada para desequilibrar la balanza. ¿Hacia qué lado? Bueno, eso ya júzguenlo ustedes mismos. Aunque el favor de la crítica norteamericana no parece haberlo logrado, y el del público está por ver. Sea como fuere, háganos caso: ‘La Momia de Lee Cronin’ merece la pena. Y mucho.

La maternidad problemática como pauta de Lee Cronin.
Lee Cronin, con ‘Bosque maldito’ (2019), sentó unas sólidas bases que con ‘Posesión infernal: El despertar’, aun navegando en aguas internacionales, supo convertir en pauta. La maternidad problemática, y los problemas derivados de ella, se han convertido en su mantra. Aunque aquí, en ‘La Momia de Lee Cronin’, la figura del padre ausente es rellenada, dotando de renovada envergadura a esta propuesta. Una temática muy concreta, y de largo recorrido en la historia del cine, que el cineasta irlandés parece sellar a fuego definitivamente cuando compruebas como obras fundamentales del género que giran en torno a la maternidad, tales como ‘El Exorcista’ (William Friedkin, 1973), ‘La Profecía’ (Richard Donner, 1976) o ´Poltergeist´ (Tobe Hooper, 1982), se ven claramente reflejadas en su tercer largometraje.
Hace ocho años, mientras los Cannon residían en El Cairo por trabajo, Katie, la benjamina de sus dos hijos, desapareció misteriosamente ante la mirada impertérrita del padre. Ahora, y con la familia residiendo ya en los EE.UU., la chica aparece de manera aún más misteriosa. Pero trae consigo, cual souvenir, algo arcaico y malévolo que pondrá en jaque a la pareja. Al tiempo que a la investigadora que llevó el caso durante su estancia en Egipto.

Con esa base temática, Lee Cronin no solo ya insufla nuevos aires al icono egipcio por excelencia, sino que se atreve incluso a ser el tercer hermano Philippou. El Philippou bueno. Y es que ‘La Momia de Lee Cronin’ juega en no pocos aspectos varias de las bazas que ya jugó, o intentó jugar el año pasado ‘Devuélvemela’ (Danny & Michael Philippou, 2025). Un grato golpe que jamás hubiéramos esperado. Maternidad problemática, una frontera difusa entre el reino de los muertos y el nuestro, atroces rituales en VHS y críos llevándonos al límite son solo algunos de los definitorios factores que forman parte de ambas ecuaciones. Pero Lee Cronin menea el avispero con más eficacia que los Philippou.
´La Momia de Lee Cronin´: entre los Warren y deadites.
En paralelo a la historia de los Cannon tenemos la investigación sobre la desaparición de Katie que lleva a cabo el personaje de May Calamawy desde El Cairo. Una maraña de turbios secretos en la que también participará, desde su residencia en Albuquerque y de manera algo involuntaria, el patriarca de la familia. Toda esa parte de ´La Momia de Lee Cronin´, aun teniendo como base reconocida por su propio autor ´Seven´ (David Fincher, 1995) sufre, para bien, una especie de expedientewarrenización. Tanto Ed como Lorraine Warren, quizás los de ´Expediente Warren: Obligado por el Demonio´ (Michael Chaves, 2021), perfectamente podrían haber tenido este caso entre cualquiera de los suyos. Máxime, además, viendo el cariz que irá adquiriendo la desaparición de Katie según avanza la trama.

Otra conexión de ‘La Momia de Lee Cronin’, y esta confirmada por el propio autor, aunque no hay nada más que ver ambas cintas para sellar su sinonimia, es con el universo de la saga ‘Evil Dead’ en general y con ‘Posesión infernal: El despertar’ en particular. Esta momia —con el particular rostro de una estupenda Natalie Grace que, ya sin kilos y kilos de maquillaje encima, te deja un rato pensando en qué diablos pasará por su cabeza— parece ir creando caos y deadites a su paso.
Por no mencionar ese horror tan físico y de tintes negrísimos que te hará rechinar los dientes en más de un momento. Toda la escena del funeral, bordeando directamente ya la comedia, es que no puede ser más Sam Raimi. E incluso Peter Jackson si nos apuran, con la abuela de la familia Cannon dándolo todo delante de su yerno. Y si ni aun así enlazan ambas propuestas, pues tienen el cameo de Lily Sullivan para rematar la faena. ¡Fuera caretas!

Lee Cronin juega en la liga de los adultos.
Dentro de los obstáculos que seguramente esgrimirá la gente para atacar a ´La Momia de Lee Cronin´, el más común será el metraje de la película. Y es que más de dos horas y diez minutos es una duración que, en frío, resulta muy difícil justificar. Es solamente en caliente, y toda vez asimilado el esquema que usa Lee Cronin, cuando le das razón de ser a esa duración de blockbuster tan atípica, a priori, dentro del terror. Cronin podría haberse saltado todo ese prólogo acontecido en Egipto. Sí. Pero este quiere dotar a sus personajes de algo más que simple silueta, por lo que esa parte se aprecia como indispensable. Aunque tampoco sería necesario justificarse. Que muchas de las más importantes obras del género duran ciento veinte minutos, o más, es un hecho. Lee Cronin sabía en qué liga quería jugar. Por si su diestra dirección, no hay nada más que ver cómo, a falta de pirámides, convierte el interior de una vivienda en una; no lo dejara claro ya. Y hemos ido al detalle más ínfimo.
A nosotros, en particular, de ´La Momia de Lee Cronin´ nos ha molestado más —detalle ínfimo, esto sí— la condescendencia esa que habita en su desenlace. Ese hipócrita: aquí no ha pasado nada, que transluce su final, nos ha dejado una muy amarga sensación. ¡¿Pero cómo no va a pasar nada?! A ver si es que esto va a ser como ser fascista hoy en día.
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