Chapelwhite

Crítica de ‘Chapelwaite’ (2021). El origen de Salem’s Lot

El pasado 22 de agosto se cumplió un año del estreno norteamericano de la primera temporada de ‘Chapelwaite’, a través del canal Epix. Serie de terror vampírica de diez capítulos, liderada por Adrien Brody, que adaptaba un relato breve de Stephen King. Una temporada que, posteriormente, veríamos en España a través de HBO Max.

Qué duda cabe que el catálogo de toda plataforma de streaming que se precie es lo más parecido que vamos a encontrar, hoy en día, a una profunda fosa abisal. Un insondable abismo, lleno a rebosar de contenido, pero en el que muy pocos se atreven a pescar más allá de lo que el dichoso algoritmo te coloca en la cómoda superficie. Por ello, de vez en cuando, es considerablemente recomendable, y hasta beneficioso, echar el freno un momento y posar los ojos en algo que tenga más de un fin de semana de antigüedad. Sí, eso que ya ha dejado de aparecer en sus respectivas portadas.

Por ello desde Rock and Films, y como para reforzar dicha creencia, hemos decidido rescatar del fondo de la fosa ‘Chapelwaite’. Serie, cuya primera temporada pasó sin pena ni gloria, y a la que le hemos querido servir como inesperado altavoz para que se escuche mejor su embaucadora voz. Esa que nos incita, de manera lasciva, a probar su sangre.

Y que sirva esto además como calentamiento para una segunda tanda de episodios que cada vez está más cerca.

‘Chapelwaite’: la serie que merece la pena rescatar

En 1975 Stephen King publicaba «El misterio de Salem´s Lot». Su segunda, y una de las más icónicas historias, a día de hoy, del autor de Maine. Una novela directamente deudora de ese espíritu del «Drácula» de Bram Stoker que, ya de paso, sentaba muchas de las bases que comandarían la prosa y el estilo del escritor en el futuro. Un libro que, posteriormente, tendría dos adaptaciones en formato tv movie: una en 1979 y otra en 2004. Más una tercera para la gran pantalla que llegará en 2023.

Pero volvamos al inicio de todo. Tres años más tarde, en 1978, «El umbral de la noche» veía la luz. Una compilación, primera del autor, que reunía relatos que King había publicado en revistas como Cavalier, Ubris o Penthouse mucho antes de su debut literario en 1974 con «Carrie». Aunque en su interior también había hueco para textos que, hasta ese momento, habían permanecido acumulando polvo en un cajón. Eso que llamaríamos: inéditos.

Uno de ellos, con el que curiosamente se abría el libro, era «Los misterios del gusano». Una especie de precuela de «El misterio de Salem´s Lot» en formato epistolar, mediante la que el de Maine se apropiaba del inconfundible estilo de otro master de la literatura fantástica y de terror: H. P. Lovecraft.

Ahora dicho relato, o más bien una versión ampliada del mismo, salta a la pequeña pantalla de la mano de Jason & Peter Filardi en ‘Chapelwaite’.

La sangre llama a la sangre

Nos situamos en 1850. Charles Boone, capitán de ballenero, arriba en la pequeña localidad de Preacher´s Corners. El motivo no es otro que el haber heredado Chapelwaite. Una imponente mansión que le lega su primo Stephen, recientemente fallecido allí en extrañas circunstancias junto a su hija Marcella.

Allí decide instalarse Charles junto a sus tres hijos: Honor, Loa y Tane, aún en duelo por la también reciente muerte de su madre. Algo de lo que este, aunque de puertas para afuera muestre una actitud estoica, tampoco se ha repuesto. Pero la vida siempre da segundas oportunidades, y quién sabe si la suya se esconda en Chapelwaite.

En Preacher´s Corners no parecen guardar demasiado cariño por la estirpe de los Boone. Los aldeanos culpan a los antepasados de Charles del oscuro devenir de un pueblo sumido en las tinieblas de una misteriosa enfermedad que corrompe todo lo que toca. Una actitud a la que han de enfrentarse Charles y sus hijos desde el minuto uno de poner un pie en el lugar, como si el tener sangre india en sus venas no fuera ya suficiente hándicap para los muchachos. La única persona que parece mostrar un mínimo de interés por ellos es Rebecca Morgan, una aspirante a escritora que accede a convertirse en institutriz de los retraídos críos.

Toda vez colocadas las piezas en el tablero, Charles Boone comenzará a ahondar en el tormentoso pasado de Chapelwaite, y por consiguiente en su viciada rama familiar. Descubriendo no pocos secretos que quizás hubiese sido mejor dejar enterrados.

The haunting of Chapelwaite

Si ‘Chapelwaite’ viniese firmada por Mike Flanagan, y bajo la vitola ‘The haunting of…’, ya garantizo que la temporada habría generado infinito más ruido mediático del que ha generado. Algo que podría haber sucedido. Lo de ir bajo dicho sello. Hay mucho aquí de ese aroma a relato de casas encantadas que embriagaba aquella duología de Flanagan. Sí. Ya sé que la maquinaria publicitaria que maneja Netflix deja en paños menores a la que pueda controlar Epix. O cualquier otra que no sea la propia Netflix, ya puestos. Pero la calidad y el nivel que rezuma esta serie creada por Jason & Peter Filardi merecía más atención y reconocimiento del que creo ha tenido.

Aunque a diferencia del díptico anteriormente mencionado, ‘The haunting of Hill House’ (2018) y ‘The haunting of Bly Manor’ (2020), ‘Chapelwaite’ sí coloca en un pedestal al autor del que saca el material. Mientras Shirley Jackson y Henry James eran mera base sobre la que luego Flanagan haría y desharía a su antojo, aquí Stephen King es venerado ciegamente por los Filardi sin necesidad tampoco de supeditarse letra a letra al relato original. Un sano equilibrio que ya quisieran muchos.

El legado de la locura

Como precuela de «El misterio de Salem´s Lot», «Los misterios del gusano» funcionaba de forma harto somera. En sus poco más de treinta páginas de extensión ciertas menciones al pueblo de Jerusalem´s Lot era el único nexo de unión que podía establecer el lector respecto de la novela de 1975. Ni hablar de citar vampiros, la casa Marsten o cualquier otro elemento directo que tuviera relevancia en la segunda novela de Stephen King. Algo que invitaba a pensar que eran más las ganas del lector de etiquetar dicho texto como precuela que las de un King que nunca, a lo largo de su carrera, se ha hipotecado en exceso a precuelas, secuelas y similares.

En ‘Chapelwaite’ Jason & Peter Filardi amplían «Los misterios del gusano», como era lógico y de esperar, pero manteniendo siempre sus claves. Y al tiempo que se  miran en todo momento en el espejo de «El misterio de Salem´s Lot». Aquí los vampiros sí son pieza indispensable de la historia. Aparcando, de momento, o dejando en un segundo plano, ese lovecraftiano mal del relato original que quizás tome forma en la segunda temporada. Aunque por supuesto tenemos ahí ese grimorio llamado De Vermis Mysteriis manteniéndose como elemento central del relato.

Todos los personajes de ‘Chapelwaite’, un elevado tanto por ciento de ellos originales de la serie, tienen un gemelo en «El misterio de Salem´s Lot». Haciendo que esta primera temporada parezca, por consiguiente, una adaptación de dicha novela. Tenemos a una escritora con ansias de lograr ese texto que la asiente, a un cura con clara tendencia a la pérdida de fe, y un funcionario que adquiere fortuitos conocimientos sobre los vampiros a la fuerza. Tres arquetipos fundamentales del séquito de Ben Mears que aquí son replicados con gran tino.

Memento mori

En el apartado visual y técnico ‘Chapelwaite’ derrocha un delicioso y cuidado diseño de producción. Y a nivel actoral lo mismo podemos decir, con un elenco de secundarios muy acertado respaldando a un gran Adrien Brody. Todo ello repartido en diez episodios que se pasan volando. Una tanda que, sobre todo en su primera mitad, vive bastante del misterio y la intriga, hasta ese momento en que se corre la cortina y vemos el autentico mal que irradia el lote. El terror psicológico también juega un papel fundamental en la parte inicial de la temporada.

Eso que todo lector constante llamaría pueblos King adquiere verdadera entidad en ‘Chapelwaite’ con una Preacher´s Corners que nada tiene que envidiar a célebres emplazamientos como Derry o Castle Rock. Pueblos de entrañas ya de por si pútridas que, no es que atraigan el mal, si no que directamente son el mal. Aunque luego, y dejando la sutileza en la puerta del bar, haya que darle corporeidad al enemigo, bien sea en forma de payaso, asesino en serie o vampiro, como es aquí el caso.

Y ahora solo nos queda volver a nuestro ataúd y esperar ansiosos la segunda temporada de ‘Chapelwaite’: una serie que, de haber llegado a mis manos a tiempo, habría entrado directa en nuestro top con lo mejor del 2021 en lo que a fantástico y terror se refiere.

Nuestra valoración:

Nota Rock and Films

Tráiler de ‘Chapelwaite’

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