Way Down

Crítica de ‘Way Down’ (2020). Sin pies ni cabeza

En ‘Way Down’, el director catalán Jaume Balagueró firma el trabajo más insulso, menos solvente e impersonal de una carrera, pese a sus altibajos, siempre interesante. Una película incomprensible, donde lo único medianamente destacable son sus valores de producción y una acción bien rodada. Lo demás se enmarca en esa nebulosa comercial, destinada al público de multisalas, poco exigente y ávido de espectáculo. Balagueró se rodea de un elenco de empaque, nacionales e internacionales, amén de rodar en inglés y castellano, buena prueba de su vocación por traspasar fronteras. El problema emerge ante una historia grotesca.

No sólo por su inverosimilitud, que es notable, también por todos los estereotipos que su autor despliega a lo largo del metraje. Estamos en Madrid. Durante el mundial en que ”la roja” se coronó campeona, un grupo de ladrones pretende asaltar el Banco de España. Su objetivo es hacerse con unas enigmáticas monedas, pertenecientes en su día a Francis Drake, aquél pirata al servicio de la corona inglesa, célebre por destacarse en su acoso a los barcos españoles que cruzaban el atlántico llenos de riquezas. Aquí, la rapiña de ”La pérfida Albión” muta de corsario a agente de los servicios secretos.

La cinta amaga con segunda parte

Way Down

Un joven ingeniero (Freddie Highmore), recién egresado de Cambridge, habiendo rechazado suculentas ofertas de grandes empresas por su idealismo, no duda en unirse a un grupo de cacos para asaltar uno de los edificios más protegidos del mundo. Balagueró perfila unos personajes primitivos: el jefe de seguridad del banco (José Coronado) taciturno e irascible, parece un clon de Lestrade en las versiones más ácidas de Serlock Holmes; la chica mona (Astrid Bergès-Frisbey) que embelesa con sus encantos a todo el mundo; un gobernador del banco (Emilio Gutiérrez Caba) propio de república bananera; unos policías de cómic. Hasta Luis Tosar luce desenfocado, fuera de sitio.

‘Way Down’ usa el deporte rey para caricaturizar un país de pandereta. Ya puestos podría haber introducido flamenco y toros para completar el cóctel. Freddie Highmore, que no está del todo mal, carece del carisma que aportaba Tom Cruise a la saga ‘Misión Imposible’, referente de cine tan pirotécnico como vacío. Pero todo se andará, porque el final deja la puerta abierta a una continuación.

Que no me esperen.

Nuestra valoración

Nota Rock and Films

Tráiler de ‘Way Down’

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