Il processo

Crítica de ‘Il processo’ (2020). Impostura en el juzgado

De un tiempo a esta parte proliferan en las series de ficción aquellas tramas que entrecruzan investigaciones criminales con el pasado de las autoridades encargadas de llevarlas a buen puerto. Secretos inconfesables, actuaciones poco decorosas y comportamientos deshonrosos que sus protagonistas guardan con celo. Si ven la luz, su desarrollo personal y profesional se verán afectados. Como ven, un argumentario recurrente, exprimido como las naranjas para hacer zumo. Cada cuál introduce picante en sus historias como buenamente puede, o sabe. ‘Il processo’, serie original de Netflix, se agarra a unos parámetros fácilmente manipulables para construir un drama judicial insípido, de desarrollo monótono.

La crea Alessandro Fabbri, autor tras las series ‘1992’ y ‘1993’, en las que se realiza un penetrante retrato del cambiante contexto político y social de la Italia de principios de los noventa. Vittoria Puccini y Francesco Scianna interpretan al fiscal y al abogado defensor en un juicio por asesinato. La acusada, que en todo momento defiende su inocencia, es hija de un conocido y acaudalado empresario, cuyo marido, relacionado con la víctima, acaba de suicidarse. Prostitución de lujo, chicas de compañía, compra de voluntades e infidelidades compactan el enredo. Da la impresión que el carácter adinerado de los protagonistas se incorpora al guión para aportar un plus de cinismo y sordidez inalcanzable para la gente corriente.

El juicio que tiene lugar no es creíble

Il processo

‘Il processo’ convierte la sala de vistas en un circo, donde el enfrentamiento entre acusación y defensa se dirime a partir de unas testificales poco creíbles, sacudidas por tormentos y tensiones que apelan al melodrama. Las interpretaciones de Vittoria Puccini y Francesco Scianna incrementan la sensación artificiosa de lo trascendente. Histrionismo, preguntas capciosas, interrogatorios intimidatorios y discusiones inadmisibles, nutren un ejercicio de la abogacía caracterizado por el postureo.

Los amantes de lo jurídico echaran en falta esas polémicas amasadas a base de vibrantes interpelaciones, réplicas y contra réplicas que han dado lustre al género.  Ante la ausencia de diálogos consistentes, siempre queda como socorrido recurso el golpe de efecto, a lo que la propuesta acude sin miramientos. El calvario interior de los personajes, incluido secundarios, me resultan bastante indiferentes. Por lo menos tiene una aseada producción y cierto sentido de lo artístico.

Insuficiente.

Nuestra valoración

Nota Rock and Films

Tráiler de ‘Il processo’

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