La hija oscura

Crítica de ‘La hija oscura’ (2021). Complejo tránsito a la madurez

La estampa sobre la maternidad que esboza la actriz Maggie Gyllenhaal, en su puesta de largo como directora en la notable ‘La hija oscura’, pisa terrenos poco usuales, que se salen de lo políticamente correcto. Sigue a una mujer madura (Olivia Colman) durante sus vacaciones en una playa griega. Profesora, traductora y brillante lingüista, su espacio de asueto va a quedar invadido cuando se obceque por la presencia de una joven madre (Dakota Johnson), y su numerosa y pintoresca familia.

La interacción con ellos saca a relucir recuerdos y vivencias que la persiguen. Esas decisiones de antaño que marcan un devenir, una existencia. Colman pone cara al dolor, no sólo físico, con lo somático (mareos, ojos a punto de explotar) proyectándose hacia los demás, si no sobre todo interior. Reservada de carácter, el Vía Crucis de la protagonista se aferra fuerte al pasado, haciendo de una muñeca o una cáscara de naranja todo un fetiche. Algo que retroalimenta melancolía y tristezas rampantes.

Brillante retrato de una personalidad compleja

La hija oscura

‘La hija oscura’ captura con brillantez las contradicciones de una madre en pleno desarrollo personal, dónde los subtextos apabullan por acumulación: las dificultades de una maternidad temprana; lo arduo de compaginarla con el crecimiento profesional; el concepto de egoísmo; los límites de la libertad; el adulterio. Todo se exhibe con sutileza, confiando la narración a punzantes flashbacks (mayúsculo trabajo interpretativo de Jessie Buckley en el papel de la protagonista veinte años atrás) que mantienen la tensión a lo largo de todo el metraje.

Maggie Gyllenhaal no somete a sus personajes a ningún tercer grado. La complejidad de sus personalidades, lo discutible de unas decisiones y comportamientos que huyen de la imagen establecida, se exponen de manera aséptica. Es el sufrimiento, la ansiedad, el inconformismo o el entorno de los mismos, lo que moldea actitudes y pone pros y contras en la balanza. En ese juego de refutación de verdades absolutas, la película se vuelve incómoda.

Ahí radica su grandeza.

Nuestra valoración

Nota Rock and Films

Tráiler de ‘La hija oscura’

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