Tras captar la atención de crítica y público, sobretodo en los circuitos festivaleros, hace un par de años con ‘Oddity’ (2024), Damian McCarthy puja fuerte este 2026 con ‘Hokum’ por deslumbrar también a ese espectador más mainstream. Lo hace con otro atmosférico artefacto en clave de esotérico murder mistery que, además, emana ese inconfundible aroma a relato de Stephen King. Todo ello en una sólida propuesta que, a pesar de tirar de trucos clásicos del cineasta, asienta ya definitivamente al irlandés como una de las más personales y estimulantes nuevas voces del terror actual, junto a los Zach Cregger, Jordan Peele y demás. Un Adam Scott muy dado últimamente a codearse dentro del género lidera un film que llegó a nuestras salas el pasado 15 de mayo.

Damian McCarthy nos propone en ´Hokum´ una extraña y tensa partida de ominoso Cluedo.
Escabrosos crímenes sin aparente explicación, traiciones, familias mal avenidas, personajes extraños y oscuros secretos vuelven a ser el estampado que decora el papel con el que Damian McCarthy cubre las paredes de su tercer largometraje, ‘Hokum’. Todo ello rematado con su no menos característica atmósfera enrarecida y opresiva. Elementos todos ellos que ya repartió con habilidad por el tapete, tanto en la ya mencionada ´Oddity´ como en ´Caveat´ (2020); y entre los que ha demostrado sentirse muy cómodo. Tanto o más que el espectador.
Ohm Bauman es un afamado e irascible escritor que acaba dando con sus huesos en el Bilberry Woods Hotel. No lo hace por casualidad. Allí pasaron su luna de miel los padres de Ohm, ya difuntos. El objetivo de este viaje es cerrar heridas, esparcir las cenizas de sus progenitores y, quizás, finalizar el último libro que tiene entre manos. Pero alguna de ellas va a quedar en suspenso toda vez que él empiece a relacionarse tanto con la peculiar tripulación del hotel como con el curioso folclore que rodea tan misterioso emplazamiento.

Con el tablero y las piezas, de los que le gustan a Damian McCarthy además, repartidos a placer, solo queda dejarse llevar por una partida de ominoso Cluedo teñido en todo momento de extrañeza y tensión. Una ´Hokum´ con la que el autor irlandés cierra, muy en alto, su particular trilogía de murder mistery sobrenatural. Algo, esto último, en total sinonimia con el sino del Ohm Bauman de Adam Scott. Otro autor a la búsqueda de cierre para su propia trilogía: la del Conquistador.
Damian McCarthy se disfraza de Stephen King en ´Hokum´.
Hablando de escritores, es imposible no ser seducido por ´Hokum´ viendo en todo momento el reflejo de Stephen King y su obra. El gran tótem contemporáneo a la hora de entremezclar el terror con esas inquietudes tan de juntaletras atormentado. De hecho, y aunque sea «El Resplandor» la pieza que venga de primeras a la mente viendo este tercer largo de Damian McCarthy, no es menos cierto que el texto del de Maine más en consonancia con este film sea su relato breve «1408». Ambas historias llevadas al cine, por Stanley Kubrick y Mikael Hafström respectivamente, con bastante suerte, por cierto. Hoteles con «encanto» y personajes totalmente descreídos de lo sobrenatural se abrazan en ambas historias. Cerrándose el círculo toda vez que un alcoholizado, otro tropo de King, Ohm Bauman llega a esa suite nupcial digna del Hotel Dolphin.

Al hilo de lo anterior, otra obra que viene a la mente viendo ´Hokum´ es ´Barton Fink´ (1991), de los hermanos Coen. Vale que en aquel caso el protagonista era un guionista hollywoodiense, y que quizás no tengamos aquí entre manos un bloqueo del escritor tan obvio y claro como allí. Pero el servicio del Bilberry Woods Hotel se lo va a poner tan difícil a Adam Scott como allí le sucedía a John Turturro. Desembocando en un follón en el que aspiraciones literarias y realidad parecen entrecruzarse con funestas consecuencias. Claro que el tono es lo que más diferencia a Damian McCarthy de Joel & Ethan Coen. Aquí no hay hueco posible para la comedia. Bueno, ni aquí ni en el cine de McCarthy en general. Cierto que el tal Bauman es, de lejos, el personaje más socarrón que ha escrito McCarthy hasta ahora. Lo que deriva en ciertos diálogos jocosos y punzantes. Pero ahí queda el asunto.
Damian McCarthy replica en ´Hokum´ su ya clásico repertorio de gimmicks narrativos.
La gran, y probablemente única, pega que hay que ponerle a ´Hokum´, como ya hemos mencionado en el primer párrafo, son los trucos de guionista que usa Damian McCarthy. Y no por flojos o pobres, ya que, en verdad, son muy eficaces y hasta satisfactorios. La pega viene más bien porque es la tercera vez que los repite. Y quienes hemos presenciado todos sus números de magia anteriores, pues ya nos los vemos venir. Quien llegue aquí de nuevas, lo más seguro es que vea esto con otros ojos.

A tal respecto, al de los gimmicks, ´Oddity´ marcó un antes y un después. Allí todo alcanzaba un nivel de redondez y brillantez difícilmente ya equiparable. Aunque revisando ´Caveat´ estos días descubres cómo los trucos del realizador ya estaban ahí. Quizás de manera más tosca debido a un todo más irregular, pero estaban. Y ahora en ´Hokum´ vuelve a replicarlos, por tercera vez ya. Con más medios y ambición, sí. Lo que desemboca en que aquí el fondo acabe siendo muy diferente tanto al de la cinta de 2024 como al de la de 2020. Aquí Ohm Bauman recorre una senda de redención, con su madre en el plano real y con su padre en el literario, que ningún personaje de obras anteriores de McCarthy seguía.
Sea como fuere, nada de lo anterior le resta un ápice de disfrute a ´Hokum´. Ya seas un habitual de la obra de Damian McCarthy o un novato, no podrás olvidar con facilidad tu estancia en el Bilberry Woods Hotel.
Nuestra valoración:
