Tras un hiato de ocho años, nunca sabremos si voluntario o forzado, David Robert Mitchell vuelve a coger la cámara. Sí. Aquel tipo que, tras ‘It follows’ (2014), parecía que se comería Hollywood. Pero rara vez las cosas son lo que parecen y el batacazo de ‘Lo que esconde Silver Lake’ (2018) —obra ya de culto— acabó con la pista de despegue que parecía la carrera del de Michigan. Ahora, David Robert Mitchell vuelve con ‘El final de Oak Street’, jurásica aventura familiar de evidente ADN Amblin que nos demuestra cómo el cineasta también puede jugar en las grandes ligas. Ahora solo falta que la taquilla le respalde en esta producción de J.J. Abrams que perfectamente podría conectar con su universo ´Cloverfield´. Cosa más complicada entre hombres araña, odiseas y lo esquivo del público de agosto.

Ewan McGregor y la omnipresente Anne Hathaway lideran ‘El final de Oak Street’, el aporte anual de un gran estudio al cine de dinosaurios. Producto, más bienvenido aún si cabe dada la ausencia este 2026 de la ‘Jurassic World’ de turno, que llegó a nuestros cines el pasado 14 de agosto.
David Robert Mitchell se contagia de ADN Amblin en ´El final de Oak Street´.
Cuando justo pasa el mes, estos días, de la triste pérdida de Sam Neill, satisface mucho encontrarse por el camino una ‘El final de Oak Street’ que acaba siendo un más que digno homenaje a su ya icónico Alan Grant de ‘Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993). Y es que la cinta de David Robert Mitchell rebosa ese espíritu Amblin de aquella por los cuatro costados. Algo más grato todavía vista esa etiqueta de estación de paso que muchos ya le habían colocado al proyecto desde su mismo origen.
Dejando a un lado ese embriagador efluvio a Spielberg y a los ochenta, es justo reconocer que una de las obras que transpira la piel de ‘El final de Oak Street’ con más fuerza es de la década posterior: de los noventa. Ese suburbio norteamericano como de postal, en apariencia, azotado por un salvaje e inusual caos selvático, era la clave de ‘Jumanji’ (Joe Johnston, 1995). Una tan familiar como cruel esencia que aquí se lleva David Robert Mitchell a 1982, momento: estampida urbana y coche aplastado por bestias de otro tiempo, incluido. Sin olvidar ese amargo deje a entorno familiar en vías de fractura que también merodea por esta Oak Street.

Otro que también parece habitar en la esencia de ´El final de Oak Street´ es Joe Dante, volviendo de nuevo a Amblin y Steven Spielberg. Y al cine familiar enclavado en suburbios. De hecho, si no fuera por cierta decisión argumental de David Robert Mitchell en torno al gran motor de la obra, la sinonimia entre esta y ´No matarás… al vecino´ (1989) sería aún más completa.
El blockbuster que es ´El final de Oak Street´, y el que pudo ser.
Aunque su comportamiento en taquilla, por desgracia, va a distar mucho de darle ese aura, ‘El final de Oak Street’ tiene algo más en su ADN: nucleótidos de blockbuster veraniego. El blockbuster de toda la vida, vamos. Antes de que se desvirtuara el concepto. David Robert Mitchell construye aquí una magnífica atracción, con set-pieces muy logradas. Dicho lo cual, duele enormemente que la obra no se termine de creer esa condición de blockbuster.
Un metraje más ambicioso, se nota en demasía qué partes han sido acortadas en pos del conformismo de los noventa minutos, y un avanzar como pidiendo perdón por el simple hecho de existir denota que ni Robert Mitchell ni J.J. Abrams han tenido el valor como para abrazar el concepto con todas las de la ley. Y no es esta una producción barata, precisamente. Por presupuesto también podría haber comido en la mesa de los adultos. Pero esa poca ambición de aspirar a más épica y pirotecnia, elementos que siempre exige toda banda sonora de Michael Giacchino que se precie, hubiera sido quizás la base para enfundarse definitivamente el traje de blockbuster.

Y eso que, en lo visual, poco o nada podemos objetar. El diseño de los dinosaurios es muy bueno; y con el hándicap de que, en un elevado tanto por ciento, los momentos con ellos suceden a plena luz del día. Pero nada. Ni con ese buen desempeño en la puesta en escena han sabido, o querido calzarse las botas de blockbuster. Si es que hasta tenemos a dos estrellas como Anne Hathaway y Ewan McGregor liderando la correría.
Nuestra valoración:
