Bandersnatch

Crítica de ‘Black Mirror: Bandersnatch’ (2018). El hito de lo imposible.

De la famosa y aclamada serie de éxito, ‘Black Mirror’, desarrollada por Charlie Brooker, nace ‘Black Mirror: Bandersnatch’, la primera película interactiva de Netflix. En este film nosotros mismos formamos parte de la historia y, seleccionando entre diversas opciones a través de nuestro mando o ratón, el desarrollo de la película variará así como su final.

Crítica de ‘Black Mirror: Bandersnatch’

Stefan es un joven programador de videojuegos que tiene el objetivo de adaptar una novela extensa a un videojuego de fantasía. Cuando un compañero suyo le ofrezca drogas Stefan dudará entre lo que es real o no.

Así trata la sinopsis de ‘Bandersnatch’, película dirigida por David Slade e interpretada por Fionn Whitehead que se estrenó el pasado viernes 28 de diciembre (y no, no es una inocentada) en la famosa plataforma de streaming.

La película comienza con el despertar del joven en su casa, conviviendo con su padre y recordando a su madre fallecida. Al empezar viene la primera cuestión en la que debemos elegir entre unos cereales u otros. Todo esto acaba dirigiéndonos a decisiones más graves como la consumición de drogas o el asesinato, así como su cuestión en la trama. A través de retos vamos decidiendo la vida del protagonista y sus consecuencias.

La ecuación es fácil, lo que hagamos ahora, sea leve o grave, tendrá un desenlace leve o grave (y no equitativo).

La película se desarrolla de una forma frenética y con una comunicación espectador-protagonista bastante importante, ya que el propio Stefan se pregunta quien está detrás de todo esto, y nosotros podemos entrar en la comunicación.

En la trama (o tramas) se produce un aumento de la tensión que se traslada al propio espectador ya que nos sentimos identificados con la persona a la cual controlamos. La locura es un elemento más del lenguaje narrativo y se puede apreciar en las opciones que elegimos (o no) y en los eventos que van sucediéndose.

El espectador, atento al desarrollo del film se cuestiona qué es real y qué no, igual que el propio Stefan. Y eso, para ser claros, mola.

El hito se marca cuando, una serie cuyo mensaje es la incomunicación de la sociedad a pesar de estar comunicados, hace que el espectador pueda “hablar” con la propia sociedad. Esta producción británica tan aclamada ha logrado hacerse un nombre en la nueva forma de interacción para darnos un mensaje claro: Abrid paso a las nuevas historias, las nuestras.

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