¡Shazam!

Crítica de ‘¡Shazam!’ (2019). Cambio de tercio en DC/Warner

¡Shazam!’ es la película que marca el cambio de tercio definitivo del binomio DC/Warner. La cosa se insinuó levemente en ‘Wonder Woman’ (Patty Jenkins, 2017), y se acentuó aún más en ‘Aquaman’ (James Wan, 2018). Pero ‘¡Shazam!’ es la cinta que confirma definitivamente que aquel tono oscuro, dramático y trascendental del DC post Christopher Nolan ha quedado sepultado bajo los extended-cut de Zack Snyder.

¡Shazam!

La hibridación perfecta

David F. Sandberg logra en ‘¡Shazam!’ un perfecto híbrido entre esa ambición formal del cine de superhéroes y esa inocencia del que quiere romper, precisamente, con ese cine de superhéroes convencional.

Billy Batson es un crío que va de familia de acogida en centro de acogida, y tiro porque me toca. Sin comerlo ni beberlo Billy va a ser reclutado por un hechicero ancestral que ha visto como, fruto de su cada vez más debilitado poder, los siete pecados capitales que debía custodiar han escapado de su control. Billy, ante tal circunstancia, es transformado en Shazam, un héroe que aúna las personalidades de personajes clásicos como Aquiles o los poderes de héroes mitológicos como Zeus. Su principal enemigo será Thaddeus Sivana, quien en su juventud fuese rechazado por el hechicero ancestral para ser Shazam, y que ahora controla los siete pecados capitales y busca venganza.

¡Shazam!

Así se desarrolla ‘¡Shazam!’. Cinta que agarra una historia de corte fantástico, muy cercana al horror creepy de brujería y monstruos, dejando patente los orígenes de David F. Sandberg. A todo ello le da un diferenciador barniz de comedia juvenil sin pretensiones, pero de gran corazón. Y todo ello lo disfraza con esa espectacularidad y vacuidad del cine de superhéroes pre Nolan. Todo ello acaba dando como resultado la que considero la mejor cinta de esta última etapa del dúo DC/Warner.

Derribando muros

Una de las cosas que han hecho que ame tanto ‘¡Shazam!’, y quizás la principal, son todos esos muros que derriba y pensé me apartarían del film. Los dichosos prejuicios, vamos.

Para empezar pensaba que el humor de ‘¡Shazam!’ me rechinaría, demasiado infantil para un adulto y excesivamente adulto para un crío. Pero en absoluto, funciona muy bien. Primer muro destruido. También pensé que no me creería en ningún momento a este superhéroe, y que por lo tanto no conectaría con su particular universo. Pero una vez más me como mis palabras. Segundo muro derribado. Y diré más, me apetece un montón seguir ahondando en el microcosmos de este personaje.

¡Shazam!

Fin del universo DC… ¿O no?

Hace tiempo se confirmó que las películas de DC/Warner no vivirían tan dependientes de un universo como le sucede a Marvel. En una inesperada y radical decisión de Jim Lee, nuevo director creativo de DC/Warner tras la marcha de Geoff Johns, por escoger rumbo acertado tras mucho tiempo navegando a la deriva.

Pero me ha resultado muy curioso y desconcertante comprobar cómo ‘¡Shazam!’ cumple a medias esa nueva directriz. Las referencias a Batman y Superman, y a los destinos que corrieron tras ‘Liga de la Justicia’ (Zack Snyder, 2017), son bastantes. Muchas más que, por ejemplo, en ‘Aquaman’. Cinta en la que sí las esperaba puesto que el protagonista compartió aquellas aventuras grupales.

¡Shazam!

No sé en qué quedará el asunto. ¿Universo sí, o universo no?… Esa es la cuestión. Pero sí me gustaría que en DC/Warner, tras años sin saber lo que hacían, empiecen a tener claro lo que quieren hacer. Eso es muy importante a la hora de inspirar confianza.

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