Crítica de ‘Godzilla, rey de los monstruos’ (2019). Rey sin corona

‘Godzilla, rey de los monstruos’, tercera versión yankee del kaiju nipón creado por Toho en 1954, y secuela directa de la ‘Godzilla’ (2014) de Gareth Edwards; no termina resultando la monster movie que se nos lleva anunciando durante casi un año, pero aún así logra ser una interesante monster movie. Aunque al film de Michael Dougherty le pesa horrores, casi lo que más, el no entregarse por entero a su obvia condición de guilty pleasure vacío. ‘Godzilla, rey de los monstruos’ se torpedea a sí misma intentando ser lo que no es, y ahí pierde gran parte de su potencial.

Godzilla, rey de los monstruos

Modelo erróneo

Gareth Edwards sembró un modelo diferente de monster movie en 2014, con su ‘Godzilla’. Esquema que, a pesar de las iras de ciertos sectores, enraizó positivamente, desencadenando la magnífica y superior ‘Shin Godzilla’ (Hideaki Anno & Shinji Higuchi, 2016), última versión japonesa a día de hoy del mito kaiju. ‘Godzilla, rey de los monstruos’, erróneamente, intenta jugar en esa misma liga, y ahí se estrella.

Tras el ataque vivido en San Francisco en 2014, el mundo abre los ojos a la existencia de los kaijus, rebautizados en ‘Godzilla, rey de los monstruos’ como titanes. Casi una veintena de ellos son controlados en diferentes lugares secretos del mundo por parte de una organización gubernamental que esta a punto de sufrir el ataque de un eco-terrorista. Con una única y devastadora consecuencia, la liberación de todos los titanes desencadenando una hecatombe kaiju de dimensiones bíblicas.

La trama, bastante decente, se presta de maravillas a ese espectáculo gratuito sin mayor pretensión que dar placer al devoto de la destrucción. Pero Michael Dougherty y Zach Shields, el co-guionista, cimentan su monster movie desde los personajes humanos y no desde los kaijus, y ahí tropiezan. Cuando les he contado la sinopsis de ‘Godzilla, rey de los monstruos’, apenas he citado a un humano, y de refilón. Para que vean la importancia y el calado que tienen. Pero el texto de la cinta se empeña en darles casi toda la función a ellos, en detrimento de los verdaderos protagonistas, los titanes.

Godzilla, rey de los monstruos

Modelo correcto

El modelo correcto para este film del Michael Dougherty lo usó Guillermo del Toro hace seis años en la notable ‘Pacific Rim’ (2013). El cineasta mexicano entendió a la perfección quiénes eran los verdaderos protagonistas de aquella historia, al tiempo que asimiló que era lo que queríamos ver quienes frente a aquella cinta nos reunimos. Y a ello se entregó sin miedo al que dirán.

En ‘Godzilla, rey de los monstruos’ los auténticos protagonistas son los kaijus. Godzilla, King Ghidorah, Rodan, Mothra y compañía son las estrellas de la función, pero el film apenas les dedica un veinticinco por ciento del metraje. Siempre acaba apareciendo un cliché humano para interponerse, con alguna insípida y kamikaze misión heroica de manual. Quizás lo anterior esté precipitado por el buen casting del film, pero me parece un error.

Sirva como perfecto ejemplo esa escena, durante el clímax final, en la que King Ghidorah y Gojira batallan al fin. Pero es entonces cuando, inesperadamente, un avión de los humanos se interpone entre la pelea y el espectador, ocultándola cual sorpresivo eclipse. Ese momento resume a la perfección el equivocado espíritu de Michael Dougherty.

Godzilla, rey de los monstruos

Sensaciones encontradas en lo visual

Visualmente ‘Godzilla, rey de los monstruos’ me ha dejado sensaciones encontradas.

Por una parte admito que hay un gran nivel, sobre todo en el diseño de los kaijus y en su espectacularidad. Pero por otra parte creo que el diseñar los escenarios exclusivamente para fomentar esa espectacularidad, se vuelve ligeramente en contra del producto.

Para resaltar el brillo particular de cada titán, lo que se ha hecho es ambientar las batallas en enclaves oscuros. Siempre hay una inesperada tormenta eléctrica dispuesta a oscurecer un día clareado, siempre hay un golpe de humo descomunal dispuesto a enturbiar una pelea nítida, siempre está la noche para esconder los defectos que la luz diurna dejaría al descubierto. En definitiva, la perpetua oscuridad en las peleas me ha terminado cansando. Y, además, una oscuridad que deja más aroma a cgi que los propios kaijus.

En fin, creo que es otra china en el zapato que se han metido ellos mismos.

Godzilla, rey de los monstruos

Godzillaverso

‘Godzilla, rey de los monstruos’, ademas de enlazar con la cinta de 2014, compone un universo con ‘Kong, la Isla Calavera’ (Jordan Vogt-Roberts, 2017). El siguiente paso será el enfrentamiento entre Godzilla y King Kong, nuevo cambio de director mediante. Cosa que, a mi juicio, no beneficia demasiado. Cada director trae su idea, la planta sin que nadie oponga resistencia, y arreando. Y eso desemboca en un conjunto de films, cada uno de su madre y de su padre, pero sin una verdadera cohesión entre ellos que no ayuda al universo. Hace falta un Kevin Feige en este Godzillaverso.

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