La celebración de la ceremonia de entrega de los 98° premios Oscar puso fin a la temporada cinematográfica. Otra más. Y lo hizo coronando a Paul Thomas Anderson como autor total y al cine fantástico como género. Ambos logros en una encorsetada gala en la que, más allá de alguna que otra vaga referencia indirecta de su presentador: Conan O’Brien, no hubo apenas hueco para afear guerras, genocidios o presidentes egomaniacos. El único con el valor y la entereza suficientes como para huir de tamaña cobardía fue un siempre íntegro Javier Bardem que, al grito de: «No to war and free Palestine», retrató a la platea.

Paul Thomas Anderson y el cine fantástico se reparten la gloria de los Oscar.
Tras no pocas derrotas, al fin Paul Thomas Anderson logró hacerse con alguna que otra estatuilla. Más concretamente tres de las seis que amasó ‘Una batalla tras otra’ en esta 98° edición de los Oscar. Rematando la senda triunfal de la cinta desde su estreno allá por septiembre. Dirección, guion adaptado y película fueron a parar a las manos del cineasta de Los Ángeles. Cogiendo el relevo, como autor total validado al fin por la Academia, de Sean Baker. La película, encabezada por un Leonardo DiCaprio una vez más: de meme, también se llevó: montaje, dirección de casting –en su estreno oficial como categoría– y actor de reparto para un Sean Penn que decidió quedarse en casa.
Lo otro que alzó los brazos en clara señal de victoria; una que, al igual que Paul T. Anderson, también llevaba su tiempo haciendo cola para lograrlo, fue el cine fantástico. Un total de diez estatuillas fueron a parar a las arcas de obras enclavadas directamente en dicho género, con el terror como principal baluarte esta vez. Aunque no por ello podemos evitar recurrir nuevamente al dichoso término: cobardía. Que las dieciséis nominaciones de ‘Los pecadores’ –récord histórico en los Oscar– quedasen simplemente reducidas a cuatro premios es un claro síntoma de que el techo de cristal apenas se ha resquebrajado mínimamente.

Guion original, fotografía –para una Autumn Durald Arkapaw que se convierte en la primera mujer en obtener dicho galardón–, banda sonora y actor protagonista son los Oscar que obtuvo la cinta de Ryan Coogler. Siendo probablemente este último, el de Michael B. Jordan, el más inesperado de todos ellos. Un mordisco que acaba sabiendo a poco, a pesar de lo logrado. ‘Frankenstein’, de Guillermo del Toro, se llevó tres galardones. Todos ellos en apartados técnicos, el gran baluarte del film. La cinta de animación ‘Las guerreras k-pop’, fenómeno ya por derecho propio, obtuvo canción original y película de animación. Y remató la fiesta fantástica Amy Madigan alzando el Oscar a mejor actriz de reparto por su tía Gladys de ‘Weapons’.
Timothée Chalamet habrá de seguir rascando.
El gran derrotado de la noche de los Oscar no fue otro que Timothée Chalamet y su ‘Marty supreme’. De ser frontrunner durante buena parte de la temporada de premios pasó a ser únicamente el blanco fácil para buena parte de los chistes de O’Brian. Un aura de negatividad que acabó salpicando a la película de Joshua Safdie, desembocando en un humillante casillero en blanco. La otra perdedora de esta 98° edición de los Oscar fue ‘El agente secreto’. Cinta que también se las daba muy felices antes de la gala pero que acabó llevándose un rosco.
