Crítica de ‘Tenet’ (2020). Christopher Nolan: Frío mesías

Christopher Nolan vuelve a la carga disfrazado para la ocasión de mesías, frío mesías. El kamikaze por excelencia de las paradojas temporales ha vuelto. El adalid de los mindfucks mentales está de regreso. Ese, bendito para algunos, sacro para otros, mesías que tiene que preservar el honor de las salas de cine y de los blockbusters en tiempos de Covid-19 retorna. Justo tres años después de esa buena, aunque obra menor, llamada ‘Dunkerque’ (2017). Y lo hace con ‘Tenet’, un viaje desde el thriller de espionaje más elegante al bélico puro y duro en el que el cineasta mete, ya sin remilgos ni medias tintas, esos viajes temporales con los que tanto ha tonteado a lo largo y ancho de su filmografía. También aprovecha para invertir la entropía de los objetos, misma transformación que parece estar viviendo mi amor por su cine últimamente.

Todo ello en una película que me ha dejado sensaciones muy encontradas y sabor demasiado agridulce. Visualmente un diez, sin paliativos de ningún tipo. Pero por lo demás he presenciado este concierto del maestro Nolan desde fuera del estadio. Ni he conectado, ni me he creído, ni me he involucrado del todo con el particular universo, y las reglas, que propone esta vez el realizador inglés.

‘Tenet’ y Nolan: salvador en tiempos de pandemia y streaming

Muchas cosas se han visto trastocadas tras la desafortunada llegada del Covid-19. Una de ellas son, por supuesto, los circuitos de exhibición cinematográfica.

La pandemia provocó la clausura forzada, por seguridad, de todas y cada una de las salas de cine allá por marzo. Tras el obligado encierro social las salas han vuelto al circuito de exhibición, al menos en gran parte de Europa, tras ese involuntario monopolio del streaming y el VOD. Bajo exigentes medidas de seguridad, eso sí, y con el espectador timorato a la hora de retornar a su butaca. Pero están de vuelta.

En EEUU, por contra, la cosa continua en tonos muy oscuros y sin visos de pronta solución. Aunque algunos cines, los menos, sí han comenzado a encender pantallas.

Todo ello ha propiciado que los grandes estudios hollywoodienses se replanteen muy seriamente un modelo de distribución cinematográfica herido de gravedad por el Covid-19. ¿Tienen viabilidad los cines actualmente? ¿Tienen viabilidad los proyectos de alto coste en salas, en vista de que el público no termina de lanzarse con valor a llenar las butacas? ¿Es el streaming y el VOD la solución?

Disney echa gasolina al fuego: ‘Mulán’ va directa a su plataforma de streaming

Disney ha colaborado bastante en la propagación de dichas preguntas, echando gasolina al fuego. ‘Mulán’ (Niki Caro, 2020), uno de los blockbusters de la compañía a los que el Covid-19 les chafó su lanzamiento original en salas durante la primera mitad del 2020, ha acabado relegado a un estreno mundial en Disney Plus, su plataforma de streaming. Lo hizo el pasado 4 de septiembre bajo un coste de 21´99 euros, y solo para usuarios ya dados de alta. Un inesperado movimiento que ha dejado en paños menores a las salas de cine, y muy enfadadas, en beneficio del streaming y de la piratería.

Pero es entonces cuando Christopher Nolan y ‘Tenet’ entran en escena para intentar salvaguardar el mancillado honor de blockbusters y circuitos clásicos de exhibición.

Yo no deseo ver ‘Viuda Negra’ (Cate Shortland, 2020), el siguiente blockbuster de Disney a estrenar tras ‘Mulán’, en Disney Plus. Y la mejor manera de dejárselo claro a la compañía de Mickey Mouse es acudiendo en masa a las salas a ver ‘Tenet’. Respaldando así la valerosa decisión de Warner de lanzarla en cines cuando peor marchan las cosas.

A vueltas con la entropía

En lo que al más reciente Christopher Nolan se refiere, yo tengo una cima muy clara y evidente. ‘Origen’ (2010). Y cuantas más películas de él veo, más claro tengo que esa cima es inalcanzable.

Con ‘Interstellar’ (2014) me sucede que la he ido amando a fuerza de revisarla. La primera vez que la vi me gustó, pero moderadamente. Es, tras dos o tres rebobinados, cuando he llegado al punto de venerarla, llegando incluso a colocarla muy cerca de ‘Origen’.

En lo más profundo de mí, y tras un primer y gélido visionado del film, tenía la esperanza de que con ‘Tenet’ pudiera sucederme algo similar. Pero tras un segundo visionado compruebo horrorizado como mi entropía por el cine del realizador ingles ha sufrido un cambio de dirección. Temo que jamás pueda llegar a tenerle a la película ese ciego cariño que sí le están mostrando a la obra los acérrimos de Nolan. Entre los que siempre me he contado, no quepa duda.

Evitando sin despeinarse la tercera guerra mundial

Contar la sinopsis de ‘Tenet’ sin caer en el spoiler es harto complejo, solo decir que el objetivo de nuestro protagonista es evitar la tercera guerra mundial. Y hasta aquí puedo y debo leer. A partir de ahí Christopher Nolan desarrolla un thriller de acción, a modo de espectacular montaña rusa de brutales set-pieces, con estancia en todas y cada una de sus filias más habituales.

Visual y técnicamente la cinta es de diez. Un lujo en el que, además, Christopher Nolan siempre que puede tira de efectos prácticos, evitando en la medida de lo posible lo digital. La escena del avión, en particular, es un cenit casi orgásmico.

Ahora bien, argumentalmente hablando, he conectado cero con el universo y los mecanismos que plantea aquí el amigo Nolan. No me lo he creído, y así es muy difícil. Algo que nunca me había pasado con su cine, siempre entraba con pasmosa facilidad. Pero en ‘Tenet’ no lo he hecho. Y ello deriva en que, narrativamente hablando, tampoco conecte con la obra,

A ello he de unirle un protagonista ante el que no me he inmutado. Un John David Washington de encefalograma muy plano, y con notable falta de carisma, hace que cualquiera a su lado parezca de Oscar. Robert Pattinson, con poco, se lo come con patatas. Actoralmente es Kenneth Branagh el que salva los muebles de un reparto bastante de perfil bajo en el que Elizabeth Debicki se presta a poner el toque emocional. Algo del todo fútil ya que la cinta no tiene nada de emocional.

Lo que con más vehemencia salvo de ‘Tenet’ es la grandiosa banda sonora de Ludwig Göransson. Cosa de la que se está hablando poco, quizás porque esta vez no la hace el endiosado Hans Zimmer.

Nuestra valoración

Nota Rock and Films

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