Bloodline

Crítica de ‘Bloodline’ (2019). A navajazo limpio

Una enfermera camina, tras acabar el turno de noche, por los vacíos y vastos pasillos de un hospital al que sus característicos colores e iluminación dotan de aspecto tétrico, cuando escucha un ruido que se pierde en el horizonte. Seguidamente, estando en la ducha, la joven es asesinada de una cuchillada que le secciona la yugular. Esta primera escena de ‘Bloodline’, primera película como director de Henry Jacobson, ha sido manoseada sin clemencia por el terror de serie B. Y de navajazos anda el asunto. Los que proporciona Evan, un asesino en serie al que da vida Seann William Scott.

La violencia no es gratuita. Se pone al servicio de la historia

Bloodline

‘Bloodline’ se configura como un thriller psicológico en el que los crímenes, de explícita y sangrienta violencia a lomos del afilado acero, resaltan el carácter anómalo de unas personalidades martirizadas. Su empleo, lejos de suponer una extravagancia, van dando forma a los elementos nucleares que surgen del relato: una juventud de abusos y malos tratos cuyas consecuencias se prolongan de por vida, unida a un pedestre sentimiento de protección hacia lo propio.

Evan acaba de ser padre. Su madre acompaña a la pareja en casa, para ayudar en la crianza del bebé. Trabaja como asistente social en un centro de secundaria. Tiene que lidiar a diario con chicos problemáticos, pertenecientes a familias desestructuradas y con infinidad de problemáticas. En una versión algo cutre de ‘El justiciero de la ciudad’, la va a emprender a machetazos contra los progenitores de estos alumnos en los que, en cierta forma, se siente representado.

Buen trabajo de los actores

Bloodline

El elenco protagonista, Seann William Scott, Mariela Garriga y Dale Dickey, es capaz de soliviantar al espectador con miradas y expresiones faciales en los que se atisba la paranoia. ‘Bloodline’ gana terreno e interés al abordar las relaciones entre los tres personajes principales.  La materno filial es mostrada a partir de flashbacks, graduando una intriga que difumina la trivialidad. Mientras que la del matrimonio se sostiene a partir de una ingenuidad que se desvanece a fuego lento.

Tiene un final efectista y brillante. En consonancia con la lúgubre brutalidad que impregna su puesta en escena.

Tráiler de ‘Bloodline’

 

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