Hacer una crítica del primer disco de Rebrote, el nuevo proyecto en el que se ha embarcado Iñaki “Uoho”, implica casi de forma inevitable mirar hacia atrás. Y es que el guitarrista ha sido líder o colíder de algunas de las bandas más importantes del rock español, como Platero y Tú, Inconscientes o, por supuesto, Extremoduro. Con estos precedentes, resulta lógico que al enfrentarse a un nuevo trabajo del músico bilbaíno aparezcan comparaciones y alusiones a su pasado. Aun así, intentaré abstraerme lo justo y quedarme únicamente con las referencias necesarias para entender lo que es Rebrote como proyecto propio. Vamos allá.
Crítica, canción a canción, de Rebrote
Como si de un motor de combustión se tratara, el disco arranca de manera progresiva con “Aceleraciones I: de luz”. El tema despega poco a poco, apoyado en guitarras distorsionadas muy marcadas y la voz de Jaime Moreno. El estribillo nos transporta directamente a la etapa de Inconscientes, funcionando como un puente entre un territorio nuevo y desconocido —Rebrote— y la comodidad de un terreno ya transitado. El cierre del tema nos deja, además, un pequeño regalo con la aparición de Chinato, reforzando esa sensación de reencuentro con algo familiar y confiable.
Seguimos con “Cuando no estás tú”, una canción que bien podría estar firmada por Extremoduro en su última etapa o incluso por el propio Robe, con todos los respetos. Sus nueve minutos de duración bien podrían dividirse en tres canciones distintas. Cabe recordar que, pocos días después de la muerte de Robe, la banda lanzó este tema acompañado en redes sociales de la frase “Ojalá te guste”, lo que invita a pensar que estamos ante una canción dedicada al extremeño, algo que también parece reforzarse desde la propia letra. Musical y líricamente, el vínculo con Robe y Extremoduro es innegable. Las comparaciones son odiosas, sí, pero en este caso resulta difícil no hacerlas.
Con “Un brote” nos encontramos ante un rock and roll potente y bailable que deja claras las intenciones y la capacidad de Rebrote como banda: moverse con soltura por distintos puntos del espectro rockero. Especial mención merece el piano, adrenalínico y omnipresente durante todo el tema, que aporta una energía muy característica.
“Sin disimular” vuelve a llevarnos al rock urbano clásico que Iñaki ha trabajado a lo largo de toda su carrera, con guitarras contundentes y un bajo muy marcado en determinados pasajes. Algo similar ocurre con “La flor de la verbena”, otro tema potente y pegadizo, seguramente de los más tarareables del disco y, sin duda, uno de los que mejor funcionará en directo.
Por su parte, “Acto de revolución” nos presenta guitarras y bajos pesados en uno de los temas más impactantes del álbum. Desde la primera escucha se queda contigo. Probablemente estemos ante la canción más oscura del disco: una canción de amor escrita desde la rabia, desde el convencimiento y la lucha por ese amor eterno. Insisto: qué temazo es este.
El álbum se cierra con “Aceleraciones II: cromatismos”, una balada rock que, retomando el símil inicial del motor de combustión, nos sitúa al final del trayecto. El motor se enfría, el viaje termina y la sensación que queda es clara: “qué buen viaje hemos hecho”.
Conclusiones
Cerrando esta crítica de Rebrote, disco homónimo de la banda, es una carta de presentación más que notable para este nuevo proyecto rock. Se disfruta tema a tema, no sobra nada y, de hecho, incluso puede llegar a hacerse corto. Marcado por un cierto eclecticismo estético, el álbum se mueve con especial firmeza dentro del rock urbano clásico. Sus siete cortes nos conducen con seguridad por un camino bien definido, del que solo nos desviamos puntualmente para explorar otras sendas —rock and roll y blues— antes de regresar al eje principal y cerrar el viaje donde debía hacerlo, con esa balada rock final.
Mención aparte merece la guitarra de Iñaki, presente y reconocible a lo largo de todo el disco, ejerciendo como impronta general de un trabajo que deja clara su personalidad y que encuentra en Rebrote un nuevo vehículo para seguir diciendo cosas dentro del rock.