‘El monte de los aullidos’ confirma algo que Fito & Fitipaldis llevan años demostrando, y es que no necesitan reinventarse para que sigamos apostando por ellos. El nuevo disco de la banda liderada por Fito Cabrales es un trabajo disfrutable de principio a fin, en el que todas las canciones encajan dentro de un universo sonoro perfectamente reconocible. No hay sorpresas en cuanto a estilo, pero tampoco hacen falta.
Desde la primera escucha queda claro que estamos ante un álbum que suena a Fito por los cuatro costados. Rock de pulso clásico, guitarras que saben cuándo apretar y cuándo dejar respirar a la canción, y una base rítmica sólida que sostiene unos temas pensados para ser escuchados sin prisas. Es un disco que no busca el impacto inmediato, sino ese placer de volver a él una y otra vez (como yo mismo llevo haciendo varias semanas).
Entre los temas que podemos destacar del disco se encuentra ‘A contraluz’, una canción que resume bien el espíritu del álbum, con una melodía envolvente y una letra que mira hacia dentro sin perder el pulso rockero. ‘Los cuervos se lo pasan bien’ aporta un punto más rítmico y desenfadado, mostrando el lado más juguetón de la banda sin perder solidez. El tema que da nombre al disco, ‘El monte de los aullidos’, actúa casi como columna vertebral del álbum: atmosférico, reflexivo y muy representativo del momento vital y musical de Fito & Fitipaldis. Por su parte, ‘La noche más perfecta’ destaca por su sensibilidad y su capacidad para conectar desde la primera escucha, dejando poso más allá de su aparente sencillez. Quizás el temazo del disco este último.
Las letras vuelven a ser uno de los grandes aciertos del disco, escritas desde la experiencia y la cercanía, sin artificios ni excesos. En conjunto, ‘El monte de los aullidos’ es un disco redondo, coherente y honesto, que saca lo mejor de Fito & Fitipaldis y confirma que, a veces, la mejor evolución es saber mantenerse fiel a uno mismo.