Johannes Roberts es un jugón. Uno, además, al que no le importa meterse de lleno en el fango, si es necesario. Quien tenga alguna duda de esto, que eche un ojo a ´Primate´: su última virguería. Roberts entrega aquí una sólida propuesta de terror animal, capaz incluso de llevar al espectador por terrenos del todo impropios dentro de los límites entre los que oscila la obra. Un subgénero, el del terror animal, que para nada le es ajeno al cineasta británico. Sirva como ejemplo la duología ´A 47 metros´ (2017) y su secuela, ´A 47 metros 2´ (2019). Dos dignas propuestas que lograron, como poco, sorprender dentro del manido subgénero de tiburones. Ahora, en ´Primate´, aparca a los escualos marinos y se pasa a los mamíferos terrestres. Y lo hace provocando que las sensaciones sean tan buenas e incluso mejores que en aquellas dos.

´Primate´ llegó a nuestras carteleras el pasado 6 de febrero, tras ser desprecintada en la última edición de Sitges. Lo hizo además con el oscarizado Troy Kotsur como principal reclamo de un reparto compuesto por jóvenes actores dispuestos a ser víctimas fáciles de nuestro simio enrabietado.
´Primate´: el Cujo de Hawaii.
Dejemos las cosas claras, más que nada para evitar malentendidos. De dos fuentes principales bebe directamente ´Primate´. Una muy inesperada y la otra puede que no tanto, aunque no por ello será menos agradecida. La primera de ellas, un arte practicado ya por Johannes Roberts con anterioridad, es el terror animal con tiburones a la cabeza. La otra, la menos inesperada, siempre y cuando conozcas la sinopsis del film, es la novela de Stephen King: «Cujo», y por ende la estupenda película homónima de 1983 de Lewis Teague. De la mezcla de esos dos cercanos pero alejados conceptos acaba surgiendo finalmente ´Primate´.

Lucy vuelve a su casa en Hawaii, tras algunos años fuera por temas de estudios. La acompañan un par de amigas con las que tiene pensado pasar unos cómodos días de sol, playa y diversión. Pero alguien va a interponerse. Y no. No hablamos del hermano de Lucy. Quien tiene pensado aguar la fiesta es Ben, el chimpancé que tiene como animal de compañía el padre de Lucy. Aunque toda la culpa la tendrá una mangosta que le va a contagiar la rabia al bueno de Ben, desatando un impredecible e incontrolable caos de dimensiones incalculables.
Con este punto de partida es imposible no evocar al bueno de Cujo. Aquel bonachón San Bernardo de Castle Rock que, por fisgón, acababa llevándose un suculento plato de rabia por parte de un murciélago. Y lo que sucedía a partir de ahí es ya historia de Maine. Al menos de la Maine de Stephen king. En ´Primate´ es una mangosta la paciente cero, y un chimpancé quien se va a llevar la peor parte del virus, pero el resultado final va a ser muy similar. Y con gratos e inesperados guiños directos tanto a la cinta de Lewis Teague como a la novela de King. Sí, habrá un momento en que un coche se interponga entre Ben y alguna de sus víctimas.

Johannes Roberts lleva los códigos del terror animal submarino a secano.
La otra fuente de la que bebe ´Primate´ es ese terror animal centrado en escualos sedientos de sangre que ya ha practicado Johannes Roberts. Una referencia que jamás de los jamases podrías anticipar en una cinta con las características de esta. Y es que, ¿quién podría apostar a que una historia en la que el enemigo es un simio iba a tener una importante parte central con el agua como elemento clave? Nadie. Jugando además de manera muy hábil con la hidrofobia, uno de los principales síntomas de la rabia.
Pues no es esa la única sorpresa que guarda bajo la manga Roberts, no es solo en ese aparentemente nimio detalle donde se demuestra que el guion de ´Primate´ es más que el simple guion de una película con animal asesino. En todo momento Johannes Roberts juega a retorcer los tropos de este tipo de aventuras; veasé, por ejemplo, cómo ese personaje odioso que deseas que muera de la peor de las maneras acaba casi convertido en el héroe involuntario de la función. Lo que sucede con una de las amigas de Lucy. Pero finalmente los guionistas, el propio Roberts y Ernest Riera, no acaban de confirmar del todo la valentía al devolver todo el peso dramático al núcleo familiar de la protagonista. Pero hay que valorar lo visto, aunque sea efimero.

Todo ello en una propuesta muy cuidada en lo visual que quizás peque, o al menos lo hizo en la copia que cayó en mis manos, de ser demasiado oscura. Aunque lo dicho, entre que las salas proyectan como les da la gana y que una adecuada iluminación en el cine parece haber huido cual empleada doméstica de Julio Iglesias, pues eso. Johannes Roberts filmó ´Primate´ dando prioridad a los efectos prácticos antes que al CGI. De hecho, es un actor quien se mete bajo la piel del simio. Y esas decisiones hay que aplaudirlas.
En definitiva. Entre ´28 años después: El Templo de los Huesos´, ´Send help (Enviad ayuda)´, ´Hellboy: El hombre retorcido´ y esta ´Primate´ que ahora nos ha tenido atareados, menudo inicio de 2026 más intenso que llevamos los aficionados en lo que a fantástico y terror respecta.
Nuestra valoración:
