Poster un juego de caballeros, the english game

Crítica de ‘Un juego de caballeros’ (2020). Poca técnica y mucha pasión

‘Un juego de caballeros’ es una miniserie de seis episodios distribuida por Netflix, que aborda los orígenes del fútbol moderno. Dirigida por Julian Fellowes (‘Downton Abbey’) junto con Birgitte Stærmose, la serie nos sitúa en el Reino Unido de finales del siglo XIX, cuando el fútbol, tal y como lo entendemos ahora mismo, empezó a fraguarse. Basada en hechos reales y con personajes históricos que existieron en la realidad, la serie tiene sus más y sus menos. No obstante estamos ante un producto disfrutable y que en ciertos momentos puede llegar a suscitarnos una emoción parecida a la que vivimos con el fútbol real. 

Imagen de Un juego de caballeros

Pez chico pelea contra el grande

La historia que nos presenta ‘Un juego de caballeros’ nos traslada a los albores de este apasionante deporte. A un momento en que aquellos que jugaban al fútbol eran aficionados que no cobraban por ello. De hecho, tal y como nos narra la serie, esta era una de las reglas que se establecían en la normativa de la competición, es decir, no se podía cobrar por jugar al fútbol.

Si bien existían cada vez más equipos de fútbol formados por jugadores de la clase trabajadora, la gloria y los triunfos siempre terminaban recalando en los constituidos por hombres de la alta sociedad. Con su buena alimentación, su buen estado físico y, en definitiva, todas sus comodidades, a estos últimos les era mucho más sencillo dedicarle tiempo al fútbol. Pero ya sabemos que el fútbol levanta pasiones, y da igual si eras banquero o algodonero, el ardor del fútbol penetraba igual en los corazones y todos querían ganar. Y es justo ahí donde se centra el argumento y la acción de esta serie. En la lucha de los equipos conformados por obreros, por arrebatar la victoria a los de clase alta, algo que nunca había pasado. 

Imagen de Un juego de caballeros

Fútbol y más

Siendo el fútbol la piedra angular de esta serie, en más de una ocasión este queda en segundo o tercer plano. Las vidas personales de los protagonistas diluyen el contenido principal de la serie. Subtramas de amor, política, adicciones, maltratos, etc., consiguen que en ocasiones “nos levantemos de la silla” exigiendo ver lo que hemos venido a ver, es decir, una historia sobre el fútbol. 

Y es que ‘Un juego de caballeros’ (‘The english game’ en su forma original) no es una historia sobre fútbol y ya está, realmente estamos ante un culebrón británico con mucho salseo. Se entiende perfectamente la necesidad de contextualizar lo que estamos presenciando, pero es inevitable que nos preguntemos si hacen falta tantos elementos propios de telenovelas para conseguirlo. Es obvio que no, a no ser que se pretenda hacer justamente eso, una telenovela.

Aparte de lo anterior, ‘Un juego de caballeros’ es una serie apresurada. Las cosas pasan muy rápido. Y además cosas importantes que en ciertos momentos nos desconciertan y que merman la calidad de la obra haciendo poco creíble el guion. Desde sus primeros compases me viene a la mente la serie ‘Harley and the Davidsons’ (2016), otra miniserie que en su caso nos narra los orígenes de la mítica marca de motos, Harley Davidson y que, al igual que la serie que nos ocupa, es demasiado acelerada. Al juntar celeridad con pasión, algo que tanto el fútbol como las motos tienen, ambas producciones consiguen que su público potencial no disfrute de la obra como debiera. En el caso de ‘Un juego de caballeros’, queremos más, mucho más fútbol.

Fotograma de un juego de caballeros

Un juego de caballeros con  poca técnica y mucha pasión desaprovechada

En el apartado interpretativo, nada destacable. Los máximos protagonistas de la serie, Kevin Guthrie (Fergus Suter) y Edward Holcroft (Arthur Kinnaird), no consiguen imprimir la pasión que deberían en unos papeles tan pasionales como los que interpretan. El resto del reparto tampoco logra llevar este apartado a algo digno de mención. Siendo así que, tal y como anunciábamos en el título de este post, ‘Un juego de caballeros’ no es una serie en la que podamos encontrar brillantez técnica (en ninguno de sus apartados), lo único que podemos reconocerle es ciertos momentos de emoción y haber puesto sobre el tapete una historia que creo necesaria. Pero sin duda esperaba mucho más de esta serie.

Nuestra valoración

Nota Rock and Films

 

Tráiler de ‘Un juego de caballeros’

2 Respuestas a “Crítica de ‘Un juego de caballeros’ (2020). Poca técnica y mucha pasión”

    1. Hola Amelia, gracias por comentar. No creemos que sea una mala traducción, ya que sí que tenían relación ambos conceptos.

      Los telares de la época eran impulsados por molinos de agua que, básicamente, eran la fuente de energía de los telares. La energía hidráulica que generaban los molinos era la que los telares aprovechaban para funcionar y confeccionar los tejidos. Por tanto el dueño de un telar solía ser a su vez el dueño de un molino.

      Un saludo!

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